Una rave en medio de la nada

Una experiencia insólita donde los vecinos se animaron a bailar

Todo el mundo sabe lo que supone una rave, es decir aquellos festivales clandestinos generalmente en sitios alejados de grandes urbes, donde la espontaneidad y un poco de descontrol reinan su territorio a lo largo de los dos o tres días de duración.

Hace prácticamente un mes que unos centenares de coches llegaban de forma extraña a un pueblo con 14 habitantes del centro de la península, dónde nunca pasa nada y que prácticamente no conoce nadie: Villar del Saz de Navalón en la provincia de Cuenca. Los habitantes del pueblo y los veraneantes habituales se sorprendieron aquella tarde al ver llegar una comunidad extravagante que sin molestar a nadie tenia un propósito claro. Montar una gran fiesta que durara mas o menos 3 días.

Estas fiestas se organizan de forma comunitaria, es decir no hay prácticamente un organizador oficial, sino que a forma de red y nodos su organización se caracteriza por ser horizontal y no piramidal, de manera que en primer lugar no había un interlocutor para poder preguntar que estaban haciendo. La sorpresa de los vecinos fue la amabilidad de los prácticamente mas de 4000 participantes la mayoría extranjeros, su responsabilidad y la estrategia de montaje, desmontaje y desarrollo. Se notaba que era una comunidad con experiencia.

“Me sorprendió que probablemente allí había más papeleras que en Cuenca”, dice Rocío Culebras, una maestra de 40 años. “Ni siquiera tiraban las colillas al suelo”.

El alcalde aceptó que para la localidad ha sido una gran promoción pero está preocupado ya que considera que esta no es la manera de organizar un festival o una fiesta de estas características. Después de la tormenta, el propio alcalde ha visto un potencial único que seguramente querrá aprovechar en un futuro próximo, sobretodo ya que hubo un gran entendimiento entre vecinos y ravers.

Os recomendamos que consultéis este vídeo donde se ven algunos grupillos de vecinas animadas al ritmo de la música.